sábado, 15 de diciembre de 2012

Cuarta sesión


 
1.- Comentario final de Trópico de Cáncer. Narración en primera persona autobiográfica.

2.- Introducción a la obra de Marguerite Duras y El amante. Narración en primera persona.

3.- El cuento como vehículo creador. Tipos de inicio: In medias res, tradicional, invertido.

4.- Video. Mario Vargas Llosa y Bombal, la imagen de la mujer creadora en América Latina.

 talleristas:
Elementos narrativos que tomarán en cuenta para su cuento, luego de haber escogido la primera o la tercera persona para narrar y la situación inicial ya trabajada en los ejercicios de creación anteriores.

 

a)      El objeto desconocido. Un elemento sorpresa que se busca o se encuentra. Descripción de ese objeto.

b)      El espacio. Descripción de un ambiente, visualización física de los objetos, y atmósfera.

 

 

 

 

 

 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La tercera persona, nuestra tercera sesión


Las estudiantes del círculo de lectura siguen trabajando en su diario, y también haciendo sus tareas. Esta vez fue el turno de la Tercera persona.

Ejercicio de creación desde la Tercera persona

1.-

¨Virginia se levantó el día de ayer antes de que sonara la alarma, como siempre, y fue a clases en la universidad. Terminó la sesión y se dirigió a Mr. Books del Mall del Sol a comprar Trópico de Cáncer de Henry Miller. Al principio se equivocó al seleccionar el libro y pagó por Trópico de Capricornio pero pudo darse cuenta de su error antes de salir del Mall, y así cambiar por el libro correcto.
En la noche decidió, con una amiga, comprar un vino y ver una película que nunca vieron, y terminaron solo tomando vino y escuchando música. 

A media noche se levantó asustada  porque era muy tarde y no había avisado que estaría en casa de Ana. 
Ana se encontraba completamente dormida a causa del vino y Virginia desesperada buscando las llaves de su casa. Su perro notó la desesperación pero ni sus ladridos lograban despertar a Ana que estaba dormida como una piedra. Finalmente despertó bravísima, y le lanzó las llaves a Virginia en la cara, y como venganza ella se llevó las llaves y la dejó encerrada. Al día siguiente Ana la llamó desesperada preguntando por sus llaves y Virginia, como estaba con resaca del vino de anoche, le dijo que no sabía dónde las había dejado y que seguramente las había perdido.
A las 3 de la tarde Virginia había olvidado el episodio, era sábado y el almuerzo había quitado los restos de la resaca. Su mal humor también estaba de retirada y pensó llamar a Ana para decirle que había encontrado sus llaves. Marcó el número de su cara primero, pero nadie contestaba. Luego envió un mensaje de texto al que no hubo respuesta; pensó que estaría disgustada, así que decidió llamar directamente al celular para pedirle disculpas. El buzón de voz le contestó de una: “Soy Ana, deja tu mensaje”.  Un extraño dolor comenzó a molestarle en el pecho. Decidió llamar a la hermana de Ana para preguntarle por ella. Marcó y una voz de hombre le contesta: “No, María no puede contestar, estamos en la morgue. Su hermana Ana ha muerto”.
Virginia percibió una punzada tan fuerte en el pecho que pensó que su corazón pudo haber estallado. Su mediastino se estremeció tanto que sintió que se arrugó como se arrugan las cartas recibidas con noticias fatales. Preguntó con voz temblorosa a la voz masculina si acaso sería una broma, pero este le insistió que era la realidad. Virginia soltó el celular inconscientemente, que se cayó al suelo. La pantalla quedó destrozada. Sintió que sus pies no tocaban tierra, comenzó a ver borroso y cada vez le costaba más respirar, se sentía suspendida y que un viento frío recorría por todo su cuerpo. Se desmayó y se derrumbó al piso como la caída de un muñeco de trapo¨

tallerista: Nelly Marriot


2.-


¨Silvia ayer se levantó tarde como siempre, aunque pensaba hacerlo temprano. Se sonó la nariz y constató que seguía congestionada. Se levantó de la cama a buscar qué desayunar, para variar no había nada. Le vino nuevamente el dolor de cabeza por la congestión nasal, se tomó una pastilla y se volvió a dormir.

Más tarde fue a almorzar pollo con hongos de un horrible aspecto. Igual se lo comió todo y junto con un vaso de cola bien helada. Silvia prendió la computadora dispuesta a hacer los textos que le pidieron para la revista. Llegó su mamá y le dijo “Vámonos, tenemos que salir a comprar”.

Se negó, pues enviar esos textos era para ella una responsabilidad ineludible, así que se sintió pésimo. Silvia a veces piensa que su madre no entiende su trabajo y cree que tiene todo su tiempo disponible para acompañarla. A veces piensa que es su culpa que su madre piense así, pues siempre la complace.

A la final, fue con ella y su hermano. La Navidad aturde a Silvia, pero su mamá está encantada y viendo la forma de cómo meter más luces, arboles, muñecos y todo en casa. Compraron unas luces después de recorrer todo el centro comercial, su mamá le decía “es que las anteriores se me dañaron”. Por fin Silvia pudo llegar a su casa y continuar con sus textos, que igual recién pudo enviarlos a las 3AM.
Silvia tenía que irse a dormir. Ese mismo día tenía que ir a un taller, no tan temprano pero igual le costaba mucho poder levantarse. Dejó la computadora y se acostó en el mueble, su sueño era tan profundo a esa hora que no lograba llegar hasta su cuarto. Se despertó con un tremendo dolor de cuelo y pegajosa por el infernal calor que hacía. Rápidamente buscó con la mirada un reloj y se dio cuenta que eran las 9 am. Recordó que además de la incómoda posición en la que durmió en la madrugada, algo más la perturbó de su intenso sueño. Las luces, esas que había olvidado apagar, venían con bulla incluida. Se levantó las apagó con mala gana y se fue a bañar.
Se metió a la ducha esperando sentir el chorro de agua en su húmedo cuerpo. Cuando abrió en su totalidad la llave, no cayó gota alguna. Su mamá la llamaba para que desayune. Silvia decidió esperar un poco más para que el agua se digne a bajar, ya que la presión no es buena en su casa. No había forma el agua se había ido¨.


tallerista: Gisella Rodríguez 



3.-


¨Brincó de la cama asustada. Pensó que no completaría sus actividades: terminar de entregar invitaciones, llamar a Clarita y dos contactos más; ponerle veneno a la perra contra garrapatas y llegar a tiempo al show de Nicole.

Finalmente logró hacer todas sus tareas y le quedó espacio en la conciencia para reconciliarse con su mamá. Le obsequió la comida china que su amiga le regaló. Al fin y con ganas, llevó al perro a pasear.

Por su cabeza deambulaba si podría cruzarla con el perro ideal. Llegó a casa y solo durmió como si hubiera muerto.
Despertó al día siguiente pensando que era domingo, pero recordó que era lunes y tarde para el trabajo. No alcanzó a desayunar, se puso la nueva blusa que le regaló su mamá por su cumpleaños y salió volando en su carro bajo el terrible sol de Guayaquil.
Esa blusa la tenía emputada. Ahí recordó que su madre nunca le atina a sus gustos y le compra lo que a ella le hubiese gustado tener. Recordó que su plan era huir a casa de las Carmelitas donde quisiera enclaustrarse. Su madre desea que fuese artista, ella prefiere estar con Dios.
Pero estar con el invicto es nada fácil. Y menos con las monjas Carmelitas, que sabe que trabajan más que hormigas en verano. Ha pensado que quizás es mejor opinión el Monasterio de las Monjas Trapenses, en Salcedo, provincia de Cotopaxi, donde labran la tierra y hacen todo en silencio. Pero al menos reciben gente del Eltemir, a la que no se le puede hablar mucho tampoco; pero en todo caso, siempre tendrá la posibilidad de ver caras nuevas, cosa que no ocurre con las Carmelitas. Está pensando seriamente en esta opción. Porque aunque como dicen, Dios está en todas partes, ha pensado que estos lugares llega y reposa un rato, por tanto se puede aprovechar para hablar con él.
¿Será que él la escucha cuando le ha pedido cosas? Cuando la otra vez le cuestionó el por qué le destinó unos padres locos. El por qué tiene tanta mala suerte con los hombres, el por qué no la bendijo con las ganas que toda mujer tiene de engendrar hijos. Lo cuestiona siempre. Pero él le contesta con situaciones: más contratos, más oportunidades, pan en la mesa, amor en la casa, amigos que la atienden. No. Ella no quiere ver esto. Ella desea lo que muy pocas veces ha sentido tener: éxitos con su visto de aprobación, aplausos cuando se ha sentido buena artista, amantes cuando la han complacido, cenas y almuerzos de la comida que a ella tanto le gusta, la plena libertad del ser y no sentirse lastimada de la puta sociedad caprichosa de estatus social¨.

tallerista: Giselle Hidalgo



4.- (texto en Primer persona)


¨Ayer, hice dos cosas que no hago nunca: fumé después del almuerzo, y me acosté a dormir temprano.

Debo estar enferma, porque de otra manera no se explica que busque la compañía de un cigarrillo para después de comer, con la ansiedad de quien está habituado a ello. Eso es lo que he visto hacer a mis amigos fumadores.
Pero como yo soy una persona “reflexiva” (así me llamó una vez Miguel Donoso Pareja) me puse a pensar por qué hacía esto, en esta ocasión. Y di con la que creo que es la razón: andaba buscando calor.
Pero en mi caso, para ponerlo más contundente, era un calor físico, y puedo afirmarlo porque esta semana instalaron un nuevo sistema de aire acondicionado en el edificio donde trabajo. He pasado del calor bochornoso que he experimentado en esa oficina por cuatro años, al frío polar de una temperatura inhumana. Esto, que puede parecer una cosa fútil, créanme, me ha llevado hacia otro tipo de experiencias sensoriales y emocionales que no sospechaba.
Ahora, mientras muchos le huyen al “tremendo solazo” –así lo llamamos-  de Guayaquil, que ilumina y calienta la ciudad, yo espero con ansia el mediodía para salir de este edificio y calentar mi pobre cuerpo, que casi tirita. Nunca pensé que me iba a pasar esto en Guayaquil,  salir con ansia a recibir el generoso sol, que aclimata mi espíritu también.

(Párrafo de Giselle) Está insatisfecho y quiere refugiarse en la anestesia de ese cigarrillo, antiguo amigo periodístico. ¿Qué habrá sido de él? Volverlo a sentir fue el encuentro bipolar del anterior rechazado pero anhelado alguna vez. ¿La habrá extrañado? El sólo mata a otros, pero a ella le ha llegado con ese fuerte abrazo que anhela de los suyos. Al menos, él ha venido a acompañarla.  Sabe que puede encontrarlo en cada esquina, en manos de la “Manuela”, que se lo cuelga al pecho, vendiéndolo como prostituta. Y sí, ella lo aguarda, como un amigo fiel. Esperará ese próximo instante, en que el olor, el humo, la llama y su argumento de sanador de emociones, se trepen a sus labios, para poder consumirlo como le encanta.

(Párrafo mío) Y ya saben cómo es todo esto. Se vuelve un círculo furioso: ya no sabes dónde empieza el apremio,  ni hasta cuánto se alargará. La verdad, no le interesa el cigarrillo como adicción (prefiere otras, que no sean secas), y sí le teme a todas las consecuencias que le enlistan, sobre todo, a la peor de ellas: que avejenta el cutis. Se mira al espejo y le dice: eso sí que no lo puedo permitir! Esa es la parte que no comprende de las mujeres que fuman; prefieren al cigarrillo antes que a la piel. Bien, cada una con su propia guillotina, la suya, se las cuenta otro día (ahhh, tiene más de una). Por ahora, no ha vuelto a encender ningún tabaco…porque el resfrío le fregó la garganta.  Ahhh la garganta, ese es otro tema profundo, para la próxima!¨.

tallerista: Lola Márquez


Faltan los textos de Paulina Florez y Matilde Ampuero.



martes, 27 de noviembre de 2012


Durante la última sesión de Redacción 1, los estudiantes quisieron crear un texto de ficción. Empezamos con el juego de cadáver exquisito. Este texto fue colaborativo

¨Vampiro parada en mi ventana, aleteó fuertemente; me miraba como si analizara mi alma. Le dio un infarto. Escupía sangre por la boca. 

Pensé en ayudarle, pero me dio miedo. ¿Y si esa sangre me infectara? ¿O si fuese un montaje para obtener el elixir de vida que corría por mis venas? Se cayó. Un sordo ruido me alertó de su aterrizaje. Quizá las cenizas sean encontradas por el conserje. El libro de medicina legal me exige que siga estudiando. En el fondo, el vampiro no puede ser peor que el zombie de la morgue¨.

Haruna Kisaragui
La casa morada abre un espacio de creación virtual de sus alumnos en El jardín de los espejos